¿MORDAZA A MEDIOS?… NO MIENTAN
No es la primera vez que escuchamos decir que en Puebla
existe censura, mordaza y asfixia financiera a medios de comunicación incómodos
al gobierno actual.
¿Qué pruebas han presentado los que así lo aseveran
indignados?
¿Quiénes han sido amenazados o encarcelados?
¿A quién se le ha prohibido publicar notas o columnas que no
coinciden con los intereses gubernamentales?
No hay tal.
En Puebla es plena la libertad de expresión.
Los dueños de medios de comunicación eligen su línea
editorial y contratan a su mesa de redacción de acuerdo a su conveniencia. Por
eso escriben lo que quieren o hablan por el micrófono lo que les viene en gana;
cada uno es responsable de sus actos. Y esto sucede a nivel nacional. La
demostración es patente al plasmar su crítica constructiva, destructiva o
instructiva.
La historia nos enseña que han existido en la
nacióngobiernos autoritarios o persecutores, pero no es el caso del gobierno de
Alejandro Armenta ni de la presidenta Claudia Sheinbaum ni tampoco sucedió en
el de Andrés Manuel López Obrador. Basta ver todos los días la información no
siempre verídica, muchas veces calumniosa. Sin embargo, no hay encarcelados ni
amenazados.
Por otra parte, ningún periodista, reportero o dueño de
algún medio están exentos de enfrentar a la justicia si chantajean,
extorsionan, calumnian, lavan dinero, evaden impuestos o cometen cualquier otro
delito que obligue a rendir cuentas ante los tribunales. Casos en Puebla
existen, siendo los más recientes Arturo Rueda y Rodolfo Ruiz; a nivel nacional
Ricardo Salinas Pliego y caen sospechas sobre Carlos Alazraky, Carlos Loret de
Mola, Pedro Ferriz de Con y otros tantos mercenarios que se han enriquecido
prostituyendo el periodismo.
OJO: En cuanto a la asfixia financiera que refieren, es una
mentira gigantesca, porque un gobierno estatal en México no está obligado
legalmente a otorgar convenios publicitarios a medios de comunicación
específicos o a todos los medios en general.
Los recursos públicos que se utilizan son un mecanismo para
difundir información de interés ciudadano, no un subsidio para que sobrevivan
las empresas periodísticas.
Ciertamente el uso de publicidad no puede ser utilizado como
un instrumento de coerción o censura o para exigir la difusión de información
tendenciosa. Esto lo ha delimitado la propia Suprema Corte de Justicia de la
Nación.
En resumen, los gobiernos de los estados en México y la
presidencia de la república tienen plena libertad de decidir cuándo y dónde
hacer publicidad, sin obligación de contratar a algún medio en particular.
POSDATA: Si el periodista o reportero son honestos, no hay
forma de perder una batalla, aunque en ello nos vaya la salud y el patrimonio.
Defender una trayectoria limpia es costoso, con la certeza
de que siempre valdrá la pena. Pero cuando se tiene la cara manchada y la
conciencia negra, es mejor ir a Santa Inés a escuchar “Las Golondrinas”.



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