La obesidad se hereda; hay múltiples factores
* Los genes determinan la relación con la comida, aseguran
los expertos
Por Raúl Torres Salmerón
La obesidad se escribe en el ADN de cada persona y predice,
como una profecía genética, el tipo de cuerpo que tendremos. Hace unas décadas
era más fácil rebelarse contra ese destino. Luchar contra nuestra programación
genética y mantener a raya los kilos de más. Pero en un mundo obesogénico,
rodeados de productos alimentarios baratos, adictivos y ubicuos, es cada vez
más difícil.
Una serie de recientes artículos científicos ha reforzado
esta idea y acaba con la idea de la obesidad como una cuestión de elección o
fuerza de voluntad. Los expertos expresan las siguientes ideas:
-Una nueva investigación publicada en PLOS Medicine expuso
cómo la genética explica la relación entre el Índice de Masa Corporal (IMC), de
padres e hijos y descarta la importancia de otros mecanismos biológicos.
-Para llegar a esta conclusión, se analizaron los datos de
decenas de miles de familias noruegas. El estudio estima que la genética
explicaría alrededor del 79 por ciento de la relación madre-hijo y el 94 por
ciento de la relación padre-hijo a los ocho años de edad.
-Los datos son contundentes, pero tampoco significan que
debamos caer en el determinismo genético, explica Tom Bond, Investigador de la
Universidad de Bristol y autor principal del estudio.
-La obesidad está determinada por una combinación de genes y
ambiente. Si los niños se crían en un ambiente saludable, pueden evitar el
sobrepeso, incluso si heredaron genes que aumentan su riesgo de obesidad.
-Entender cómo interactúa esta combinación entre genética y
ambiente podría ser la clave para comprender y atajar la actual pandemia de
obesidad.
-Otro estudio, publicado también en PLOS Medicine, analiza
el IMC y variantes genéticas asociadas con la obesidad en 4 generaciones
británicas nacidas en 1946, 1958, 1970 y 2001. Los resultados indican que,
aunque la genética no haya cambiado, el ambiente obesogénico ha hecho que su
asociación con la obesidad se haya reforzado.
-La obesidad aumenta demasiado rápido para atribuirla a los
genes, pero el ambiente actual puede hacer que la predisposición genética pese
más, explica José M. Ordovás, Investigador del Centro de Investigación Jean
Mayer USDA sobre Nutrición Humana y Envejecimiento.
-La Doctora Dolores Corella Piquer, pionera en investigación
sobre la genética nutricional, asegura que el estudio está basado en modelos
estadísticos y no realiza análisis genéticos concretos. Estos estudios tienen
el problema de que son muy dependientes de los algoritmos estadísticos que
utilizan y de la población que analizan. Aportan estimaciones teóricas muy
generales.
-La prevalencia de la obesidad se ha triplicado en las
últimas cuatro décadas. Entender qué puede estar pasando es clave para intentar
atajarlo. El entorno determina las tasas generales de obesidad en la población,
mientras que la genética es un factor determinante de qué individuo concreto
padece obesidad dentro de esa población.
-El equipaje genético pasa de padres a hijos y se transmite
a lo largo de las generaciones, pero no condiciona de la misma forma su futuro,
pues el ambiente ha cambiado radicalmente. Tener cierta tendencia a engordar
podía no tener consecuencias hace 50 o 60 años, cuando la comida basura era
casi anecdótica.
-Hoy en día, con productos alimentarios diseñados para
enganchar, que llenan las estanterías del supermercado, es mucho más complicado
luchar contra los genes.
-La genética determina entre el 40 y el 70 por ciento de la
propensión a la obesidad. Es importante subrayar que no somos víctimas de
nuestro ADN, pero nos condiciona. Es fundamental que estas personas sepan por
qué tienen que luchar tanto para mantener un peso saludable.
-Un estudio publicado en la revista Nature estudió el genoma
de 27 mil personas en tratamiento para demostrar que las mutaciones genéticas
pueden imponerse incluso a los potentes fármacos adelgazantes, que los hacen
menos efectivos en ciertas personas.
-Los científicos descubrieron dos variantes en los genes
diana a los que se dirige la segunda generación de estos medicamentos, los
receptores GLP-1 y GIP, que explicaría por qué hay personas que pierden peso de
forma dramática, mientras a otras apenas les hacen efecto.
-Esta variabilidad no se ve desde fuera porque la obesidad
es una enfermedad visible, estética, con mucho prejuicio alrededor, pero se
entiende al secuenciar el genoma de la persona obesa. Otro estudio, publicado
en Nature Medicine, señala cómo las diferencias genéticas ayudan a explicar por
qué algunas personas con obesidad permanecen relativamente sanas, mientras que
otras desarrollan afecciones graves como diabetes y enfermedades cardíacas.
En síntesis, la genética no absuelve al entorno ni convierte
la obesidad en un destino escrito de antemano, pero rechaza la idea
profundamente arraigada de que todas las personas parten del mismo punto.
Entender esa desigualdad biológica puede ser el primer paso para abordar una
epidemia que, lejos de explicarse por una sola causa, nace precisamente de la
suma de muchas.
Si usted es obeso y feliz, sin enfermarse, no hay problema
de preocupación.
En fin, como dice la copla flamenca:
Nacen las coplas, señores,
de una alegría o una pena,
de un ramo blanco de flores
o de una larga condena,
o de una enfermedad de amores.
raultorress@hotmail.com



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